Síndrome de la Bofetada o Eritema infeccioso en niños
La comúnmente llamada enfermedad de la bofetada, que cuenta con hasta tres nombres más:
- eritema infeccioso
- quinta enfermedad
- megaloeritema
Es una denominación para describir a la infección viral producida por el parvovirus B19. Se le llama así debido a la característica erupción roja que aparece en las mejillas del niño, simulando que hubiera sido abofeteado. Lo fundamental que hay que saber de esta enfermedad es que no reviste de gravedad en niños pero hay que tomar varias precauciones.
Síntomas comunes del síndrome de la bofetada
Los síntomas suelen ser leves y pueden incluir
- fiebre baja
- malestar general
- dolor de cabeza
- sarpullido que comienza en las mejillas y se extiende a otras partes del cuerpo.
También produce una reacción cutánea menos común conocida como exantema “en guantes y calcetín” que consiste en inflamación de manos y pies.
¿Cómo se diagnostica la megaloeritema?
El diagnóstico suele ser clínico, es decir, mediante la evaluación de los síntomas del niño y los exantemas característicos. Se puede hacer un análisis de sangre para detectar la presencia de anticuerpos contra el parvovirus B19 pero no suele ser necesario.
Causas y cómo se transmite el eritema infeccioso
La infección por parvovirus B19 es muy contagiosa y se propaga a través de las secreciones respiratorias y orales. Para prevenir el contagio debe haber una buena higiene de manos y cubrirse la boca al toser o estornudar.
El grupo que más riesgo tiene de sufrir una infección grave por parvovirus B19 son las mujeres embarazadas y no tanto la propia embarazada como sí el feto. El contagio del virus no suele ser grave para la madre y el bebé pero si se contrae durante el primer trimestre de embarazo se pueden producir casos de anemia fetal severa y aborto, porque el virus interfiere en la formación de glóbulos rojos.
El período de contagio dura desde la incubación asintomática del virus (1-2 semanas) y hasta el comienzo de los primeros síntomas, descendiendo la contagiosidad en cuanto aparecen las primeras manifestaciones cutáneas.
Al tratarse de una fase no contagiosa, no es necesario tomar ninguna medida de aislamiento ni de exclusión escolar.
Tratamiento y manejo en casa por la quinta enfermedad
Por lo general, no se requiere tratamiento específico ya que la enfermedad suele ser leve y autolimitada. Sin embargo, es importante que los padres consulten a un médico si están preocupados por la salud de su hijo o si el niño tiene condiciones médicas subyacentes que puedan complicar la enfermedad. En casa, los padres pueden ayudar a aliviar los síntomas del niño con analgésicos para el dolor y la fiebre, ambiente cómodo y ofrecer líquidos para prevenir la deshidratación.

