Acidez estomacal en verano: por qué aparece y cómo aliviarla
Dra Alba Cortés, Gastroentorología a domicilio
Durante el verano cambiamos muchos de nuestros hábitos. Comemos más veces fuera de casa, hacemos comidas más abundantes, tomamos refrescos, cerveza o cócteles con mayor frecuencia y solemos cenar más tarde. Aunque son situaciones habituales durante las vacaciones, también pueden favorecer la aparición de acidez estomacal o reflujo gastroesofágico.
Esa molesta sensación de quemazón que se origina en el estómago y asciende por el pecho tras comer o al tumbarse es lo que conocemos como un episodio de reflujo. Aunque suele presentarse de forma esporádica, si estas molestias se vuelven habituales o interfieren en el día a día, es fundamental acudir a un médico especializado.
¿Qué es la acidez estomacal?
La acidez estomacal, técnicamente llamada pirosis, se manifiesta como una molesta sensación de ardor que asciende por el pecho cuando los jugos gástricos fluyen hacia el esófago.
Este proceso ocurre cuando el esfínter esofágico inferior, que actúa como una válvula de cierre, no funciona correctamente. Al no sellarse de forma hermética, permite que el ácido irrite la mucosa esofágica, la cual no está preparada para soportar dicha corrosión.
Es importante distinguir dos conceptos:
- Reflujo gastroesofágico: paso del contenido del estómago hacia el esófago.
- Acidez o pirosis: el síntoma que produce ese reflujo.
Cuando el reflujo aparece de forma repetida puede tratarse de una enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).
¿Por qué la acidez es más frecuente durante el verano?
Durante las vacaciones tendemos a relajar nuestra dieta y horarios, cometiendo más excesos que favorecen el reflujo gastroesofágico. Los factores más comunes son:
- Comidas más abundantes, los eventos sociales suelen derivar en banquetes que sobrecargan el sistema digestivo.
- El consumo frecuente de frituras, barbacoas y embutidos retrasa el vaciamiento gástrico.
- Picar durante horas antes de la comida principal mantiene al estómago produciendo ácido de forma constante.
- La carbonatación aumenta la presión interna y favorece el ascenso del ácido al esófago mediante eructos.
- Tomamos más cerveza y otras bebidas alcohólicas. El alcohol relaja directamente el esfínter esofágico inferior y estimula la producción de jugos gástricos.
- Acostarse poco tiempo después de cenar anula el efecto de la gravedad, facilitando el reflujo nocturno.
Aunque por separado estos factores pueden no causar grandes molestias, su coincidencia durante varios días seguidos en el periodo estival suele provocar la aparición de la pirosis o sensación de ardor. Si estos síntomas se vuelven frecuentes, es recomendable que un especialista realice una valoración personalizada para confirmar si se trata de un reflujo ocasional o de una enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).
¿Existen personas con mayor riesgo de sufrir acidez?
Sí, existen perfiles y condiciones de salud que presentan una mayor predisposición a sufrir episodios frecuentes de reflujo. Algunas de las situaciones que aumentan la probabilidad de padecerlo son:
- Obesidad o sobrepeso. El exceso de peso ejerce una presión adicional sobre el abdomen, lo que facilita que el contenido gástrico ascienda hacia el esófago.
- Llos cambios hormonales y el crecimiento del útero durante el embarazo pueden presionar el estómago y relajar el esfínter esofágico.
- Hernia de hiato, es una afección en la que una parte del estómago se desliza hacia el tórax, comprometiendo la función de la válvula que impide el reflujo.
- Fumar, el tabaco reduce la producción de saliva (que ayuda a neutralizar el ácido) y relaja la musculatura del esfínter.
- Si estás medicándote, el uso de ciertos fármacos, como algunos antiinflamatorios, puede irritar la mucosa o alterar la digestión.
- En caso de padecer una enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE): cuando los síntomas son crónicos y requieren un diagnóstico médico preciso.
Estas condiciones favorecen que el ácido permanezca más tiempo en contacto con el tejido del esófago, aumentando el riesgo de inflamación y molestias.
¿Cómo prevenir la acidez durante las vacaciones?
Mantener la acidez bajo control durante el verano es posible aplicando pequeños cambios en el estilo de vida que pueden reducir significativamente la intensidad y frecuencia de los síntomas.
- Come cantidades moderadas: Es preferible realizar ingestas más pequeñas y frecuentes a lo largo del día que una única comida muy abundante. Las comidas copiosas retrasan el vaciamiento gástrico y aumentan la presión sobre el esfínter.
- Cena con suficiente antelación: La gravedad es una aliada contra el reflujo. Intenta dejar pasar al menos dos o tres horas entre la última comida y el momento de acostarte para permitir que el estómago complete gran parte del proceso digestivo en posición vertical.
- Reduce las bebidas con gas: La carbonatación de los refrescos o la cerveza aumenta la presión interna del estómago y puede provocar eructos que arrastran el ácido hacia el esófago. Alternar estas bebidas con agua sin gas es una excelente medida preventiva.
- Modera el consumo de alcohol: El alcohol tiene un efecto relajante directo sobre el esfínter esofágico inferior y estimula la secreción de jugos gástricos. Si notas que ciertas bebidas desencadenan el ardor, conviene limitar su consumo durante las vacaciones.
- Mantén un peso saludable: Reducir el exceso de peso disminuye la presión sobre el abdomen y ayuda a controlar el reflujo.
¿Cuándo hay que consultar con un especialista?
Es posible controlar la acidez estomacal en la época estival ajustando ciertos hábitos diarios. Te dejamos algunas recomendaciones:
- Fraccionar las comidas evita la sobrecarga del estómago y reduce la presión en el esfínter esofágico.
- Dejar un margen de dos a tres horas antes de ir a dormir favorece una digestión facilitada por la gravedad.
- Limitar el gas y el alcohol: estas bebidas relajan la válvula esofágica y aumentan la producción de ácido, por lo que conviene moderar su consumo.
- Controla el peso corporal: evitar el exceso de volumen abdominal disminuye la presión que empuja el contenido gástrico hacia arriba.
Criterios para acudir a un médico especializado
Aunque los ajustes en el estilo de vida suelen ser efectivos para casos puntuales, se aconseja buscar asesoramiento profesional en las siguientes situaciones:
- Frecuencia de los episodios superior a dos veces por semana.
- Dependencia habitual de fármacos para el alivio del ardor.
- Presencia de disfagia (dificultad para tragar) o dolor al hacerlo.
- Bajada de peso sin causa aparente.
- Dolor en el pecho muy agudo o dificultad respiratoria, que requiere atención inmediata para descartar problemas cardíacos.
Una valoración médica permite confirmar si se trata de un reflujo ocasional o de una enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), así como descartar otras patologías digestivas.
En Equipo Médico Ordovás contamos con especialistas en aparato digestivo que realizan atención médica a domicilio en Madrid. Si presentas acidez frecuente, reflujo o molestias digestivas que no mejoran con cambios en la alimentación, una valoración por un especialista puede ayudar a identificar la causa y establecer el tratamiento más adecuado.
¿Por qué empeora el reflujo y la acidez durante las vacaciones?
El cambio de horarios, la ingesta de comidas más copiosas o grasas, el consumo de alcohol o bebidas carbonatadas y el hábito de tumbarse a descansar justo después de comer ralentizan la digestión y facilitan el ascenso de los jugos gástricos hacia el esófago.
¿El agua con gas también puede producir acidez?
Algunas personas con reflujo notan más molestias con las bebidas carbonatadas, por lo que puede ser preferible optar por agua sin gas si aparecen síntomas.
¿La acidez siempre significa que tengo una hernia de hiato?
No. La hernia de hiato es un factor de riesgo, pero muchas personas con acidez no la presentan.
¿Cuánto tiempo se debe esperar para tumbarse o ir a dormir tras cenar?
Se recomienda dejar pasar al menos entre 2 y 3 horas desde la última comida antes de acostarse para permitir un vaciamiento gástrico adecuado y prevenir el reflujo nocturno.




