¿Qué es el pie de atleta? Síntomas, tratamiento y cómo prevenirlo en verano
Dra Marta Bandini, Dermatóloga a domicilio
El pie de atleta constituye una de las infecciones de la piel más habituales del verano. Durante esta época pasamos más tiempo descalzos en espacios como playas, piscinas, vestuarios o duchas. Superficies húmedas y cálidas, en definitiva, que ofrecen un entorno ideal para la proliferación de los hongos responsables de esta afección.
Por lo general, esta afección se inicia con una leve picazón entre los dedos de los pies. No obstante, la falta de un tratamiento oportuno puede causar que se extienda hacia la planta del pie, pudiendo llegar a generar grietas dolorosas, llegando incluso a afectar a las uñas (onicomicosis). En la mayoría de las ocasiones, un diagnóstico temprano junto con el tratamiento idóneo logran prevenir estas complicaciones.
¿Qué es el pie de atleta?
El pie de atleta, conocido en el ámbito médico como tinea pedis, es una infección cutánea superficial provocada por hongos dermatofitos. Estos microorganismos encuentran en los pies uno de sus entornos predilectos, ya que prosperan especialmente en condiciones de calor, humedad y escasa ventilación.
A pesar de su nombre, puede afectar a cualquier persona, siendo especialmente frecuente durante los meses de verano y en personas que:
- Acuden habitualmente a piscinas o gimnasios.
- Caminan descalzas en vestuarios o duchas públicas.
- Utilizan calzado cerrado durante muchas horas.
- Presentan sudoración abundante en los pies.
¿Cómo se contagia el pie de atleta?
El contagio y la proliferación del pie de atleta está estrechamente relacionado con las condiciones de calor, humedad y escasa ventilación, creando un entorno adecuado para los hongos dermatofitos.
La transmisión se produce de forma directa por el contacto con los hongos presentes en diversos espacios y objetos compartidos, tales como:
- Duchas públicas y vestuarios de gimnasios o piscinas.
- Suelos húmedos en general.
- Toallas o calzado compartido, lo que constituye una de las formas más habituales de transmisión dentro del entorno familiar.
Los dermatofitos pueden sobrevivir durante mucho tiempo sobre estas superficies, por lo que caminar descalzo en estos lugares aumenta considerablemente el riesgo de infección.
Asimismo, existen factores individuales que incrementan la predisposición a contraer esta afección. Una sudoración abundante en los pies o utilizar calzado cerrado durante muchas horas seguidas favorece la acumulación de humedad necesaria para que el hongo prospere.
¿Cómo saber si es pie de atleta?
Los síntomas suelen comenzar entre el cuarto y el quinto dedo del pie, aunque pueden extenderse posteriormente si la infección progresa. Los signos más habituales de esta afección incluyen picor intenso, ardor o escozor, enrojecimiento, descamación, piel blanquecina entre los dedos, grietas dolorosas, mal olor y pequeñas ampollas en algunos casos. Asimismo, muchas personas notan que el picor aumenta notablemente al quitarse los zapatos al final del día.
Dejar evolucionar esta sintomatología sin un diagnóstico oportuno puede favorecer la extensión del hongo a toda la planta del pie. Este tipo de complicaciones pueden llegar a ser más importantes en personas que presentan condiciones de salud específicas, como la diabetes o problemas circulatorios.
No toda descamación entre los dedos corresponde necesariamente a un hongo. Existen diversas enfermedades de la piel que pueden manifestarse de forma parecida, como la dermatitis de contacto, la dermatitis atópica, la psoriasis, los eccemas e infecciones bacterianas. Por ello, cuando existen dudas o si la lesión no mejora con el tratamiento habitual, resulta muy recomendable que un dermatólogo confirme el diagnóstico definitivo.
¿Qué pasa si no me trato el pie de atleta?
Aunque inicialmente el pie de atleta pueda parecer una infección cutánea superficial y leve, dejar evolucionar esta sintomatología sin un diagnóstico oportuno y un tratamiento idóneo puede favorecer el desarrollo de diversas complicaciones:
- Los hongos dermatofitos (tinea pedis) pueden progresar y extenderse a toda la planta del pie si no se detienen a tiempo.
- La falta de atención médica adecuada incrementa la descamación de la piel, pudiendo generar grietas dolorosas, mal olor y la aparición de pequeñas ampollas en algunos casos.
- La evolución de la afección debilita la barrera de la piel, pudiendo favorecer que se presenten sobre infecciones de origen bacteriano.
- Al ser una infección contagiosa, mantenerla activa aumenta el riesgo de transmisión.
- Si la infección progresa, los hongos pueden extenderse y afectar a las uñas, provocando una onicomicosis, cuyo tratamiento médico suele ser mucho más largo y prolongado.
Asimismo, en personas que presentan condiciones de salud específicas como la diabetes, problemas circulatorios o inmunodepresión, las complicaciones de dejar evolucionar esta afección pueden llegar a ser más importantes. Por este motivo, resulta muy recomendable realizar una consulta precoz con el especialista para obtener un diagnóstico definitivo y evitar riesgos mayores.
¿Cómo se quita el pie de atleta?
El tratamiento del pie de atleta depende de la extensión de la infección. En la mayoría de los casos se utilizan antifúngicos tópicos como tratamientos de primera elección, los cuales están disponibles en forma de crema, spray o polvos.
Los principios activos más utilizados son la terbinafina, el clotrimazol, el miconazol y el tolnaftato. No existe una única crema que sea la mejor para todos los pacientes, ya que la elección idónea depende de varios factores específicos:
- El tipo de hongo.
- La extensión de la lesión.
- La localización.
- La existencia de infecciones previas.
Por ello, lo más importante no es solo el medicamento elegido, sino aplicarlo correctamente y durante el tiempo recomendado. Es fundamental completar el tratamiento durante el tiempo indicado, incluso aunque los síntomas desaparezcan antes, para reducir el riesgo de sufrir una recaída.
Cuando la infección es extensa, recurrente o afecta a las uñas, puede ser necesario utilizar un tratamiento antifúngico por vía oral, siempre bajo prescripción médica.
Cómo prevenir el pie de atleta durante el verano
La prevención resulta especialmente importante durante los meses de calor, ya que las condiciones de temperatura, humedad y escasa ventilación crean un entorno ideal para la proliferación de los hongos responsables de esta afección.
- Utilizar siempre chanclas y evitar caminar descalzo por piscinas, duchas públicas, vestuarios o suelos húmedos en general, ya que los hongos dermatofitos pueden sobrevivir durante mucho tiempo sobre estas superficies y aumentan considerablemente el riesgo de infección.
- Secar muy bien los pies después de la ducha o el baño, prestando especial atención a los espacios entre los dedos, puesto que los microorganismos prosperan específicamente ante la presencia de humedad.
- Cambiar los calcetines a diario, evitará la acumulación de humedad necesaria para que el hongo prospere, un factor de riesgo crítico si se presenta una sudoración abundante en los pies.
- Utilizar calzado transpirable, el uso de calzado cerrado durante muchas horas seguidas propicia la falta de ventilación y la retención de humedad.
- No compartir toallas ni calzado, constituye una de las formas más habituales de transmisión directa de la infección dentro del entorno familiar.
¿Cuándo acudir al dermatólogo?
Es recomendable consultar con un especialista cuando:
- La infección no mejora tras dos o tres semanas de tratamiento.
- Afecta a las uñas.
- Aparece pus, dolor intenso o fiebre.
- Los síntomas reaparecen con frecuencia.
- El paciente tiene diabetes, problemas circulatorios o inmunodepresión.
Un diagnóstico precoz permite instaurar el tratamiento adecuado y evitar complicaciones, si sientes los síntomas de pie de atleta puedes consultar a nuestros dermatólogos a domicilio.
¿El pie de atleta desaparece solo?
No suele hacerlo. Sin tratamiento, la infección puede persistir, extenderse o reaparecer.
¿Puedo contagiar a otras personas?
Sí. Es una infección contagiosa que puede transmitirse por contacto directo o mediante superficies contaminadas.
¿Se puede ir a la piscina teniendo pie de atleta?
Es preferible evitar caminar descalzo y mantener la lesión tratada y cubierta cuando sea posible para reducir el riesgo de contagio a otras personas.
¿El pie de atleta puede afectar a las uñas?
Sí. Si la infección progresa, puede extenderse a las uñas y provocar una onicomicosis, cuyo tratamiento suele ser más prolongado.





