Pies planos en niños: qué son, cuándo preocuparse y cómo tratarlos desde casa
¿Has notado que tu hijo apoya todo el pie al caminar, desgasta llamativamente el calzado de forma desigual, se cansa con facilidad o se queja de dolor después de caminar o de hacer deporte? En muchos casos, estas señales pueden estar relacionadas con el pie plano infantil, una forma de los pies frecuente durante la infancia que, aunque a menudo es benigna, requiere valoración médica cuando genera síntomas como los indicados.
En Equipo Médico Ordovás, contamos con una traumatóloga infantil a domicilio en Madrid, especializada en la evaluación del desarrollo musculoesquelético infantil, lo que permite un diagnóstico preciso de aquello que no es normal o fisiológico sin necesidad de desplazamientos, en un entorno tranquilo y familiar.
¿Qué son los pies planos en niños?
El pie plano (pes planus) es una forma de los pies en la que el arco interno está disminuido o ausente, haciendo que gran parte o toda la planta contacte con el suelo al estar de pie.
En los niños pequeños, el pie plano suele ser fisiológico y flexible, ya que el arco plantar todavía no se ha desarrollado completamente. De hecho, la mayoría de los bebés y niños pequeños tienen pies planos y, en muchos casos, el arco aparece de forma natural entre los 5 y 8 años.
El problema surge cuando:
- El pie plano persiste más allá de la edad esperada y es sintomático
- En la exploración, el pie no es flexible
- Aparece dolor
- Se asocia a otras alteraciones
¿Cuáles son las causas más frecuentes del pie plano infantil?
Las causas subyacentes del pie plano son diversas y su origen varía significativamente en función de la edad del paciente. A continuación, se detallan los principales factores etiológicos:
- Desarrollo normal: Suele tratarse de una ausencia de arco temprana. Sucede en la mayor parte de niños pequeños ya que el arco plantar no está visiblemente formado aún. Puede deberse a la presencia de una almohadilla de grasa en la zona del arco y a la laxitud natural de los ligamentos. Este tipo de pie plano, denominado flexible o fisiológico, se considera una etapa normal del desarrollo.
- Predisposición genética: Existe un componente hereditario significativo. Si uno o ambos padres han tenido o tienen pie plano, la probabilidad de que el niño lo desarrolle es mayor. Esto se relaciona a menudo con una herencia de laxitud ligamentosa o una morfología ósea particular.
- Hipotonía muscular o laxitud ligamentosa: Una debilidad en los músculos intrínsecos del pie y de la pierna, o una elasticidad excesiva de los ligamentos que sostienen el arco (hiperlaxitud), pueden impedir que el arco se forme o se mantenga correctamente. La laxitud ligamentosa puede ser parte de un síndrome de hipermovilidad articular generalizada.
- Sobrepeso: El aumento de la carga mecánica sobre las estructuras del pie que soportan peso incrementa la presión sobre los ligamentos y tendones del arcoplantar. Este exceso de peso puede acelerar la fatiga muscular y ligamentosa, contribuyendo al colapso del arco y a una posible sintomatología asociada.
- Asociado a otras enfermedades o a alteraciones en los huesos de los pies.
Un traumatólogo pediátrico puede diferenciar si se trata de un pie plano normal del desarrollo o si requiere un seguimiento y tratamiento específicos. Es muy importante evaluar el pie plano para determinar su naturaleza. Un profesional podrá diferenciar si se trata de un pie plano normal del desarrollo o si existe alguna alteración subyacente que requiere un seguimiento activo, fisioterapia, plantillas específicas o, en casos muy seleccionados, tratamiento quirúrgico. La clave está en valorar si el pie es flexible o rígido y si existen o no síntomas.
¿Qué consecuencias tiene tener pie plano?
En muchos niños no provoca síntomas. Sin embargo, cuando el pie es rígido, existe sobrepeso o acortamiento del tendón de Aquiles, puede generar una serie de problemas y molestias que afectan a la calidad de vida y al desarrollo de la actividad física del niño.
Las manifestaciones más habituales de un pie plano sintomático incluyen:
- Dolor localizado en pies, principalmente en la zona del arco, debido a una tensión excesiva o sobrecarga de los ligamentos y tendones.
- Fatiga al caminar o correr, donde los músculos del pie y la pierna tienen que trabajar de forma ineficiente para intentar estabilizar la pisada, lo que lleva a un agotamiento más rápido durante actividades sencillas.
- Torpeza o rechazo a la actividad física, debido fundamentalmente a que la base de apoyo es menos estable, lo que puede causar tropiezos o una sensación de desequilibrio.
- Sobrecarga en rodillas, debido a la alteración de la alineación del pie (pronación excesiva), forzando la articulación de la rodilla y pudiendo causar dolor.
- Alteraciones posturales: el cuerpo intenta compensar la falta de arco en el pie, lo que puede llevar a una postura encorvada, hombros caídos, forma de X en las piernas o un aumento de la lordosis lumbar.
¿Cómo se diagnostican los pies planos en una consulta a domicilio?
Un traumatólogo infantil a domicilio ofrece la comodidad de evitar desplazamientos y permite una evaluación exhaustiva del sistema musculoesquelético de su hijo en un entorno familiar y relajado, lo que a menudo facilita una exploración más natural y precisa. La evaluación completa incluye:
- Exploración detallada de la pisada en carga y descarga: Se analiza cómo apoya el pie el niño tanto cuando está de pie o caminando (en carga) como cuando está sentado o tumbado (en descarga). Esto permite identificar cualquier alteración de los pies. A veces, en un entorno clínico, es difícil que el niño colabore para caminar o para explorarlo.
- Valoración de la marcha y la postura: se observa la forma de caminar del niño (la marcha) en su propio entorno, identificando patrones anómalos, cojeras, alteración en las rotaciones de las piernas o cualquier asimetría. También se evalúa la postura general, buscando signos de escoliosis o cifosis.
- Comprobación de la flexibilidad del arco y otras estructuras: Se evalúa con tests específicos y manualmente la elasticidad y movilidad del pie, el tobillo y las rodillas, lo que ayuda a distinguir entre un pie flexible y uno rígido.
- Análisis de la alineación de tobillos, rodillas y caderas: Una correcta alineación es fundamental para el desarrollo musculoesquelético. El traumatólogo examinará el eje de las piernas y rodillas (para descartar genu varo o genu valgo), la posición de los tobillos y la rotación de las caderas. Con estos datos, es posible saber cuándo existe una alteración de la alineación o de la rotación que requiera un tratamiento específico.
- Revisión del calzado habitual: El calzado es una herramienta fundamental en el desarrollo del pie. El especialista analizará el tipo de zapatos que usa el niño habitualmente, su estado de desgaste y si son adecuados para su edad, actividad y tipo de pie, ofreciendo recomendaciones específicas.
¿Cómo se puede corregir el pie plano?
El tratamiento del pie plano, ya sea flexible o rígido, se define de manera individualizada y depende de una evaluación integral que considera la edad del paciente, la intensidad de los síntomas (dolor, fatiga, dificultad para el calzado o la marcha) y el tipo específico de pie plano que presente:
- Observación y seguimiento: cuando el pie es flexible y no doloroso ya que la evolución natural es a la formación de arco plantar. Intervención principal: tranquilizar a la familia y seguimiento periódico para monitorizar la evolución. Se fomenta la actividad física libre y andar descalzo.
- Ejercicios específicos: cuando existen contracturas musculares o acortamientos tendinosos, la fisioterapia es de gran ayuda para el alivio sintomático.
- Calzado adecuado: debe tener un soporte cómodo y funcional, con suela flexible, estabilidad en el talón y puntera amplia. Evitar zapatos rígidos o con arcos prefabricados.
- Plantillas ortopédicas personalizadas (indicadas solo si son necesarias): no corrigen el pie, sino que mejoran la alineación y alivian los síntomas. Deben ser personalizadas y basadas en un estudio de la marcha y de la pisada.
- Educación postural y control: pautas de higiene postural y control regular para ajustar la intervención con el crecimiento.
La cirugía es el último recurso y se valora únicamente en casos muy concretos, cuando el tratamiento conservador ha fracasado completamente y el pie plano está causando una limitación funcional o dolor persistente e incapacitante o bien cuando existen alteraciones subyacentes que pueden ser corregidas mediante cirugía.
¿Qué pasa si no se corrige el pie plano?
Cuando un pie plano es sintomático (ya está causando dolor o molestias, o presenta una rigidez o deformidad significativa), la ausencia de una evaluación y un seguimiento adecuados puede desencadenar una cascada de problemas musculoesqueléticos a largo plazo. Es crucial entender que estas complicaciones no surgen de la noche a la mañana, sino que son el resultado de la alteración biomecánica crónica.
Si un pie plano sintomático no se evalúa ni se sigue adecuadamente, puede favorecer:
- Dolor crónico en pies o piernas:
- Talalgia: La tensión excesiva sobre el arco y los ligamentos del pie puede provocar la inflamación de la fascia plantar o el talón, causando un dolor agudo.
- Tendinitis: Es común el desarrollo de tendinitis del tibial posterior, el músculo principal que soporta el arco, o tendinitis de Aquiles, debido a la alteración del patrón de marcha o a un acortamiento del mismo.
- Metatarsalgia: La distribución anormal de la carga puede sobrecargar los huesos de la parte delantera del pie, generando dolor en la base de los dedos.
- Dolor en rodillas y caderas: La desalineación que comienza en el pie se transmite hacia arriba, afectando a la correcta alineación de las articulaciones superiores.
- Limitación de la actividad física:
- El dolor constante actúa como un freno natural, lo que hace que los niños rechacen participar en deportes, correr o simplemente caminar distancias largas.
- Esta limitación puede llevar a un estilo de vida más sedentario, con las consiguientes implicaciones para la salud general, como el aumento de peso, lo que a su vez ejerce más presión sobre los pies.
- Alteraciones en la marcha (patrón de marcha anormal):
- El pie plano sintomático a menudo se asocia con una pronación excesiva (el pie se colapsa hacia adentro), lo que interrumpe la fase de propulsión de la marcha.
- Esto resulta en una marcha ineficiente, con mayor gasto energético y un «andar torpe» o una dificultad visible para mantener un paso eficiente y equilibrado.
- Problemas posturales progresivos:
- Como base de la estructura corporal, el pie plano provoca una torsión tibial externa en algunos casos, que a su vez puede influir en la posición del fémur y la pelvis.
- A largo plazo, esto puede generar una escoliosis postural (curvatura de la columna no estructural) o acentuar lordosis y cifosis preexistentes, manifestándose como dolor de espalda crónico.
- También se observa el desarrollo de deformidades en los dedos del pie, como juanetes (hallux valgus) o dedos en martillo, debido a la compensación muscular y la alteración de la carga.
Como hemos indicado, la detección precoz es clave, especialmente en niños en crecimiento. Identificar y abordar el problema a tiempo, puede normalizar la biomecánica del pie, prevenir el desarrollo de síntomas como dolor y evitar las complicaciones musculoesqueléticas a largo plazo, asegurando un desarrollo físico saludable y activo.
¿Cuándo consultar a un traumatólogo infantil?
Es fundamental estar atento a ciertas señales en el desarrollo de tu hijo que podrían indicar la necesidad de una valoración médica especializada. Si bien los pies planos son comunes en la primera infancia, hay indicadores que sugieren que se debe buscar la valoración de un profesional:
- Dolor recurrente o persistente: La aparición de dolor en pies, tobillos, piernas o incluso la espalda (especialmente en la zona lumbar) no debe ser ignorada. El dolor puede ser una señal de que el pie plano está causando una alineación incorrecta o sobrecargando otras estructuras musculoesqueléticas.
- Fatiga y resistencia limitada: Si tu hijo se cansa con facilidad al caminar o realizar actividades físicas que otros niños de su edad toleran sin problema, podría ser un indicio de que sus pies no están absorbiendo el impacto ni proporcionando el soporte necesario de manera eficiente. Esta fatiga puede llevar a que evite la actividad física, afectando su desarrollo.
- Problemas de postura: La presencia de una mala postura al estar de pie o caminar puede estar directamente relacionada con la base de apoyo del cuerpo, que son los pies. Un pie plano puede alterar la cadena de movimiento y la distribución del peso.
- Desgaste muy llamativo del calzado
Una valoración médica temprana por un traumatólogo infantil puede descartar problemas subyacentes y, si es necesario, iniciar tratamientos como plantillas personalizadas o ejercicios específicos, que mejoren la calidad de vida y el desarrollo motor de tu hijo.
Ventajas del diagnóstico y tratamiento a domicilio
¿Sospechas que tu hijo puede tener pies planos o notas que camina con dificultad? En Equipo Médico Ordovás ofrecemos atención traumatológica infantil a domicilio en Madrid. Una visita médica a domicilio ofrece las siguientes ventajas:
- Evaluar al niño en su entorno habitual
- Reducir estrés y ansiedad
- Evitar desplazamientos innecesarios
- Facilitar el seguimiento periódico
Solicita una valoración a domicilio. Una exploración especializada sin salir de casa puede marcar la diferencia en su desarrollo y bienestar futuro.

