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Fisioterapia a domicilio

Bronquiolitis en bebés: guía para padres

Pediatra a domicilio en Madrid ausculta a un bebé con bronquiolitis

Dr. Francisco Javier Recio Valcarce

Como pediatra a domicilio, entiendo lo angustiante que puede resultar ver a tu bebé con síntomas respiratorios. A continuación te ofrezco una explicación clara y completa de qué es la bronquiolitis, cómo reconocerla, qué cuidados puedes hacer en casa y cuándo es imprescindible acudir al médico. Está dirigida a padres que buscan información fiable.

índice de contenidos

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  • ¿Qué es la bronquiolitis?
  • ¿Qué síntomas presenta la bronquiolitis? 
  • ¿Por qué ocurre la bronquiolitis y quiénes tienen más riesgo?
  • Cuidados en casa por bronquiolitis
  • ¿Cuándo solicitar ayuda a un neumólogo pediátrico por bronquiolitis?

¿Qué es la bronquiolitis?

La bronquiolitis es una infección viral de las vías respiratorias bajas, que afecta principalmente a los bebés menores de 2 años (especialmente entre los 2 y 6 meses).

Los virus más frecuentes son el Virus respiratorio sincitial (VRS) y otros virus respiratorios comunes.

La infección produce inflamación, edema y producción de moco en los bronquiolos (las vías más pequeñas de los pulmones), lo que dificulta el paso del aire.

Suele aparecer en época de otoño-invierno (en el hemisferio norte) o en estación fría/lluviosa.

qué es la bronquiolitis, explicación gráfica

¿Qué síntomas presenta la bronquiolitis? 

Los padres pueden observar una serie de pistas que indican que la bronquiolitis puede estar en curso. Es importante vigilar tanto los síntomas leves como los de alarma.

A menudo la bronquiolitis comienza con síntomas que se asemejan a un resfriado común. Es crucial estar atento a estas señales iniciales, ya que pueden progresar a un cuadro más grave.

  • Secreción nasal y moqueo: Uno de los primeros signos suele ser una secreción nasal clara que puede volverse más espesa y verdosa con el tiempo. El moqueo constante es un indicio de la congestión de las vías respiratorias superiores.
  • Estornudos y congestión nasal: Los estornudos frecuentes intentan despejar las vías nasales, mientras que la congestión nasal dificulta la respiración, especialmente en bebés que aún no saben sonarse la nariz. Esto puede llevar a una respiración ruidosa.
  • Tos leve: Inicialmente, la tos puede ser seca y esporádica. A medida que la enfermedad avanza, la tos tiende a volverse más húmeda y persistente, a menudo acompañada de flemas.
  • Febrícula: No siempre se presenta fiebre alta. Muchos niños con bronquiolitis pueden tener solo una febrícula (temperatura corporal ligeramente elevada, generalmente entre 37.5 °C y 38 °C), mientras que otros pueden no presentar fiebre en absoluto. Es importante recordar que la ausencia de fiebre alta no descarta la infección.

Otros síntomas que pueden ayudar a identificar la bronquiolitis son:

  • Menor apetito o dificultad para la succión/alimentación: La congestión nasal y la dificultad para respirar pueden dificultar la alimentación en los lactantes, ya que les cuesta coordinar la succión y la respiración. Esto puede manifestarse como tomas más cortas, irritabilidad durante la alimentación o rechazo del alimento.
  • Irritabilidad: Los niños pequeños pueden mostrarse más irritables o inquietos debido a la incomodidad general causada por la enfermedad.
  • Cambios en el patrón de sueño: La dificultad para respirar y la tos pueden interrumpir el sueño, haciendo que el niño esté más cansado durante el día.

Es fundamental observar la evolución de estos síntomas y buscar atención médica si empeoran o si aparecen signos de dificultad respiratoria, como respiración rápida, aleteo nasal o retracciones intercostales.

Tras 2-4 días, en algunos bebés la enfermedad puede evolucionar y afectar a los bronquiolos, las vías respiratorias más pequeñas de los pulmones. Esta progresión se manifiesta a través de una serie de signos y síntomas que requieren atención:

  • Aumento de la tos y mayor congestión: La tos, que inicialmente podría haber sido leve, se intensifica y se vuelve más persistente. A su vez, la congestión nasal y torácica se agudiza, dificultando la respiración del bebé.
  • Sibilancias: Uno de los signos más característicos es la aparición de un «silbido» audible al respirar, especialmente durante la espiración (cuando el bebé exhala). Estas sibilancias son indicativas de estrechamiento de las vías respiratorias.
  • Dificultad para respirar: La respiración del bebé se vuelve notablemente más rápida y forzada. Puede observarse un «tiraje», que consiste en el hundimiento de las costillas y de la zona debajo del pecho al inspirar, señalando el esfuerzo que el bebé realiza para obtener aire.
  • Ensanchamiento de las fosas nasales: Las «alas de la nariz» del bebé se dilatan de forma evidente al respirar, un mecanismo inconsciente para intentar captar más oxígeno.
  • Menor tolerancia a las tomas, somnolencia o irritabilidad: El esfuerzo respiratorio puede hacer que el bebé se fatigue rápidamente durante las tomas, lo que lleva a una menor ingesta de alimento. Además, puede mostrarse inusualmente somnoliento, apático o, por el contrario, más irritable y llorón debido al malestar general.

Con el fin de detectar y actuar cuanto antes, conviene estar alerta a estos signos, ya que indican una progresión de la enfermedad que podría requerir evaluación médica para asegurar el manejo adecuado y el bienestar del bebé.

Debes estar atento a ciertos signos que pueden indicar una condición grave en un niño y que requieren atención médica inmediata. A continuación, se detallan los principales signos de alarma:

  • Piel, labios o uñas de tono azulado (cianosis): Este es un indicativo claro de falta de oxígeno en el organismo. La cianosis puede ser un síntoma de problemas respiratorios o cardíacos serios que necesitan evaluación y tratamiento urgentes.
  • Pausas al respirar (apneas), respiración muy rápida o con grandes esfuerzos:
    • Apneas: Cualquier interrupción prolongada en la respiración de un niño es una emergencia.
    • Respiración muy rápida (taquipnea): Una frecuencia respiratoria anormalmente alta, especialmente si se acompaña de otros síntomas, puede señalar dificultades para oxigenar el cuerpo.
    • Grandes esfuerzos respiratorios: Esto incluye el uso de los músculos accesorios de la respiración (observar retracciones en el cuello o entre las costillas), aleteo nasal o quejidos al respirar, lo cual indica que el niño está luchando por obtener suficiente aire.
  • Muy poco líquido ingerido, pocos pañales mojados (deshidratación): La deshidratación es particularmente peligrosa en niños pequeños. Los signos incluyen una ingesta mínima de líquidos, menos de la cantidad habitual de pañales mojados, letargo, boca seca, ausencia de lágrimas al llorar y ojos hundidos.
  • Rechazo absoluto de alimentación, letargia, empeoramiento progresivo:
    • Rechazo absoluto de alimentación: Si un niño se niega por completo a comer o beber durante un período significativo, especialmente si esto es inusual para él, es un motivo de preocupación.
    • Letargia: Un niño letárgico está inusualmente somnoliento, apático, con poca energía y con dificultad para interactuar con su entorno. Esta disminución del nivel de conciencia puede ser un signo de una enfermedad grave.
    • Empeoramiento progresivo: Si el estado general del niño no mejora o, por el contrario, se deteriora con el tiempo a pesar de los cuidados iniciales, es fundamental buscar atención médica. Esto incluye el aumento de la fiebre, la intensificación del dolor, o la aparición de nuevos síntomas preocupantes.
  • Ante la presencia de cualquiera de estos signos, no dude en buscar atención médica urgente. La detección temprana y la intervención rápida pueden ser vitales para la salud del niño.

Pediatra a domicilio en Madrid ausculta a un bebé con bronquiolitis

¿Por qué ocurre la bronquiolitis y quiénes tienen más riesgo?

Los bebés son especialmente vulnerables a enfermedades respiratorias como la bronquiolitis. Sus vías respiratorias son más pequeñas y estrechas que las de los adultos, lo que significa que la inflamación o la acumulación de mucosidad pueden obstruirse con mayor facilidad, dificultando severamente la respiración. Además, su sistema inmunitario se encuentra en una etapa inmadura de desarrollo. Esto implica que tienen una capacidad limitada para combatir eficazmente los virus y bacterias que causan estas infecciones, lo que puede llevar a una enfermedad más prolongada y grave.

Existen diversos factores que aumentan el riesgo de que la bronquiolitis, una infección respiratoria común, sea más grave en un bebé:

  • Edad muy temprana: Los bebés menores de 3 a 6 meses son los más susceptibles a complicaciones graves. En esta etapa, sus pulmones aún están desarrollándose y su sistema inmunitario es particularmente inmaduro, lo que los hace menos capaces de manejar la infección por sí solos.
  • Prematuridad: Los bebés nacidos prematuramente tienen pulmones que no están completamente desarrollados y un sistema inmunitario aún más débil. Esto los pone en un riesgo significativamente mayor de desarrollar bronquiolitis grave y otras complicaciones respiratorias.
  • Enfermedades subyacentes: Los bebés con afecciones preexistentes como enfermedades cardíacas congénitas, enfermedades pulmonares crónicas (como displasia broncopulmonar) o un sistema inmunitario debilitado (debido a tratamientos médicos o enfermedades genéticas) tienen una capacidad reducida para luchar contra la infección. En estos casos, la bronquiolitis puede exacerbar sus condiciones y llevar a resultados mucho más serios.

Además de los factores biológicos intrínsecos del bebé, el entorno en el que se desarrolla también juega un papel crucial en el riesgo y la gravedad de la bronquiolitis:

  • Exposición al humo de tabaco: El tabaquismo pasivo debilita las vías respiratorias de los bebés, haciéndolos más propensos a infecciones respiratorias y empeorando la gravedad de la bronquiolitis. Las toxinas del humo irritan los pulmones y disminuyen la función ciliar, la cual ayuda a eliminar los patógenos.
  • Hacinamiento: Vivir en condiciones de hacinamiento aumenta la probabilidad de transmisión de virus respiratorios, ya que los bebés están en contacto más cercano con otras personas que pueden ser portadoras de infecciones.
  • Guarderías sin higiene adecuada: Los entornos donde no se mantienen estrictas medidas de higiene facilitan la propagación de gérmenes. La falta de lavado de manos frecuente y la desinfección de superficies pueden contribuir a brotes de enfermedades respiratorias, incluyendo la bronquiolitis.

Es fundamental que los padres y cuidadores estén alerta a los síntomas de la bronquiolitis y busquen atención médica si un bebé muestra signos de dificultad respiratoria, como respiración rápida, sibilancias, retracciones (hundimiento de la piel entre las costillas o bajo el esternón al respirar) o coloración azulada alrededor de la boca. La prevención, a través de la higiene de manos, la evitación del humo de tabaco y, en algunos casos, la vacunación (por ejemplo, contra el virus sincitial respiratorio para bebés de alto riesgo), es clave para proteger a esta población vulnerable.

Cuidados en casa por bronquiolitis

No es necesario acudir a un profesional cuando el caso es leve, aunque tratándose de bebés es difícil no hacerlo. Como neumólogo pediátrico a domicilio, estas son las principales medidas que indico a los padres cuando la bronquiolitis es leve y puede tratarse en casa:

  • Mantener una buena hidratación: ofrecer tomas frecuentes en menor volumen si el bebé se fatiga al alimentarse.
  • Despejar las vías respiratorias: lavados nasales con suero fisiológico para ayudar a reducir la congestión antes de las tomas.
  • Humidificar el ambiente: uso de humidificador de vapor frío para aliviar la mucosidad y la tos.
  • Vigilar la alimentación y los cambios en el comportamiento: si el bebé se cansa mucho al comer o tiene pocos pañales mojados, alerta.
  • Moderar la fiebre o molestias con antipiréticos (según indicaciones del pediatra) en bebés con más de la edad mínima permitida y sin contraindicaciones.
  • Evitar el humo de tabaco y mantener buena ventilación.

Muchos padres desean usar “jarabes para la tos” o antibióticos “por si acaso”. En la bronquiolitis no se recomiendan de forma rutinaria antibióticos, ni muchos tratamientos farmacológicos específicos, salvo indicación médica.

¿Cuándo solicitar ayuda a un neumólogo pediátrico por bronquiolitis?

Debes buscar atención médica de inmediato o acudir a urgencias si observas cualquiera de los siguientes signos, que podrían indicar una condición grave en el bebé:

  • Dificultad respiratoria grave: Presta especial atención si aparecen signos como tiraje intenso (un hundimiento notorio entre las costillas y debajo del pecho con cada respiración) o una respiración muy acelerada y superficial. Estos son indicadores de que el bebé está haciendo un esfuerzo considerable para respirar.
  • Cambio de coloración en la piel: Si los labios o las uñas del bebé adquieren un tono azulado o grisáceo, es un signo de cianosis, lo que significa que no está recibiendo suficiente oxígeno. Esta es una emergencia médica.
  • Problemas con la alimentación o estado de conciencia: Si el bebé no tolera el alimento, toma cantidades muy pequeñas de leche o está inusualmente somnoliento y difícil de despertar, podría ser un indicio de deshidratación o de una enfermedad más grave.
  • Signos de deshidratación: La cantidad de pañales mojados es un indicador clave del estado de hidratación del bebé. Si hay muy pocos pañales mojados en un período de 24 horas, es una señal de alerta de posible deshidratación.
  • Apnea: La detección de pausas en la respiración (apnea), especialmente si son prolongadas o recurrentes, requiere atención médica urgente.
  • Empeoramiento de la condición o aparición de nuevos síntomas: Si la condición general del bebé empeora en lugar de mejorar, o si aparecen síntomas nuevos y preocupantes, es fundamental buscar una evaluación médica.

Estos casos son de especial preocupación y requieren una evaluación especializada por parte de profesionales de la salud. La intervención temprana es crucial, ya que el bebé podría necesitar tratamientos como oxígeno suplementario, hidratación intravenosa para corregir la deshidratación, o incluso una observación hospitalaria para un monitoreo continuo y un manejo adecuado de su condición. La bronquiolitis y otras infecciones respiratorias pueden progresar rápidamente en lactantes y niños pequeños, por lo que la vigilancia y la respuesta rápida son esenciales.

¿Cuáles son los primeros síntomas de la bronquiolitis en bebés?

La bronquiolitis suele comenzar con síntomas similares a los de un resfriado común, como congestión nasal, mucosidad y tos leve. Después de un par de días, puede progresar hacia tos más intensa, sibilancias (pitos al respirar) y dificultad respiratoria.

 

¿Cuándo debo acudir al pediatra o a urgencias por bronquiolitis?

Debes buscar atención médica si el bebé presenta respiración muy rápida, hundimiento de las costillas al respirar (tiraje), aleteo nasal, coloración azulada en los labios, o si rechaza el alimento y se muestra muy aletargado o irritable.

 

¿Cómo se cuida a un bebé con bronquiolitis en casa?

El tratamiento en casa es principalmente de soporte: mantener al bebé bien hidratado, realizar lavados nasales frecuentes para despejar la vía aérea, mantenerlo en posición semi-incorporada y vigilar constantemente su patrón respiratorio y temperatura.

 

23 de diciembre de 2025/por Ordovas
https://drarebeccaordovas.com/wp-content/uploads/2025/12/bronquiolitis.jpg 396 379 Ordovas https://drarebeccaordovas.com/wp-content/uploads/2023/07/logo-Ordovas.jpg Ordovas2025-12-23 14:20:102026-01-09 13:55:13Bronquiolitis en bebés: guía para padres

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