La escoliosis, una deformidad más común de lo que se piensa
Dr. Teresa Rodríguez del Real (Traumatólogo pediátrico)
¿Te has dado cuenta de que tu hijo tiene un hombro un poco más alto que el otro, o que en su espalda hay asimetrías?. Puede tratarse de una alteración de la postura, problema aparentemente menor. Sin embargo, puede dar pistas sobre la existencia de una curva o deformidad en la columna. En España, se estima que entre un 2 % y un 3 % de los jóvenes de 10 a 16 años sufren lo que se conoce como escoliosis idiopática — lo que equivale a decenas de miles de adolescentes.
Muchos de estos casos son leves, pasan desapercibidos y no generan molestias. Pero si no se detectan a tiempo, pueden progresar. Por eso, un servicio de traumatología a domicilio puede ser una opción muy útil para detectar precozmente esta alteración: permite realizar una evaluación especializada sin salir de casa, en un entorno cómodo y familiar — ideal para familias con niños o personas con movilidad reducida.
¿Qué es la escoliosis?
La escoliosis consiste en una deformidad de la columna vertebral, que a menudo viene acompañada de una rotación vertebral. En lugar de mantener la verticalidad normal, la columna adopta una forma en “C” o en “S”.
Esa curvatura no es simplemente una desviación lateral, sino que puede afectar a la postura, el equilibrio, e incluso, en casos graves, la función respiratoria o la movilidad.
Clasificación por edad de inicio
Una forma habitual de clasificar la escoliosis se basa en el momento de la vida en que se manifiesta o se diagnostica inicialmente. Esta clasificación es crucial, ya que el pronóstico, las opciones de tratamiento y el seguimiento varían significativamente entre los diferentes grupos de edad:
- Escoliosis infantil (Desde el nacimiento hasta los 3 años de edad): es la forma menos frecuente de escoliosis. A pesar de su baja prevalencia, es importante detectarla y monitorizarla. Los casos de escoliosis infantil representan un porcentaje muy pequeño del total de diagnósticos de escoliosis. Dentro de esta categoría, existen subtipos que pueden resolverse espontáneamente (regresivas) o que tienen potencial de progresión, por lo que el diagnóstico precoz y la vigilancia activa por parte de especialistas son esenciales.
- Escoliosis juvenil (Entre los 3 y los 10 años de edad): aunque también es menos común que la de adolescente, la escoliosis juvenil es una presentación posible y requiere atención especial. El esqueleto aún se encuentra en una etapa significativa de crecimiento, lo que significa que el riesgo de progresión de la curva puede ser alto. El tratamiento se centra en el control de la progresión de la curva, pudiendo incluir observación, el uso de corsé o, en casos graves, cirugía.
- Escoliosis del adolescente (A partir de los 10 años de edad): Se trata de la forma más común de escoliosis. Se le conoce también como Escoliosis Idiopática del Adolescente (EIA) cuando no se encuentra una causa subyacente clara. La aparición o progresión de la curva coincide frecuentemente con el rápido crecimiento asociado a la pubertad. El manejo de la EIA depende de la magnitud de la curva y el potencial de crecimiento restante del paciente, variando desde la observación hasta el uso de corsés (ortesis) o la corrección quirúrgica.
- Escoliosis del adulto (Aparece después de la madurez esquelética): Esta categoría abarca dos escenarios principales:
- Progresión de una escoliosis previa: Ocurre cuando una escoliosis que se inició en la infancia o la adolescencia se mantiene o progresa en la edad adulta, a menudo asociada a procesos degenerativos de la columna vertebral (por ejemplo, artritis, desgaste discal). Esto suele ocurrir cuando las curvas son de gran magnitud.
- Escoliosis de inicio tardío (Degenerativa): Esta forma se desarrolla de novo en la edad adulta, generalmente después de los 40 o 50 años. Es causada principalmente por la degeneración asimétrica de los discos intervertebrales y las articulaciones facetarias, que lleva a una pérdida de soporte estructural y al desarrollo de una curva lateral en la columna lumbar. El tratamiento en adultos se enfoca a menudo en el alivio del dolor y la mejora de la función, siendo la cirugía una opción considerada en casos de dolor refractario o déficit neurológico progresivo.
Esta clasificación puede ser útil en general y es la que se usaba anteriormente. Actualmente, para las escoliosis en los niños se emplea la clasificación de:
- Escoliosis de inicio precoz: se presenta antes de los 10 años
- Escoliosis de inicio tardío: aparece en niños > 10 años
Esto es porque tienen causas, pronóstico y manejo terapéutico diferentes. En el grupo de inicio precoz, las que ocurren en niños <5 años pueden influir en el desarrollo cardiopulmonar y provocar alteraciones en estos sistemas.
Señales de alerta: cuándo sospechar de escoliosis
Aunque algunos casos escoliosis, son evidentes a simple vista, otros pueden ser muy sutiles y pasar desapercibidos sin un examen médico profesional. Como hemos indicado anteriormente, la detección temprana es crucial, especialmente en niños y adolescentes, ya que permite iniciar tratamientos que pueden evitar la progresión de la curva. Por ello, es fundamental que los padres estén atentos a ciertos indicios que pueden observarse en casa:
Señales físicas y posturales a observar:
- Asimetría en la altura de hombros o caderas: Una diferencia notable en la altura de los hombros (siendo uno más alto que el otro) o de las caderas puede ser uno de los primeros signos. Se puede apreciar cuando la persona está de pie de forma relajada.
- Desequilibrio del cuerpo: La cabeza puede parecer descentrada o no estar perfectamente alineada verticalmente con la pelvis y el tronco, dando la impresión de que el cuerpo se inclina ligeramente hacia un lado.
- Irregularidad en la cintura: Si observas diferencia en la forma o el contorno de la cintura, con un lado que parece más plano o con pliegues más profundos que el otro, es un indicador común de una curvatura de la columna.
- Diferencia de altura en las escápulas: Una escápula puede sobresalir más o parecer más alta que la otra.
La Prueba de Inclinación de Adams:
Una de las herramientas de detección más sencillas y fiables que se puede realizar en casa es la prueba de inclinación hacia adelante de Adams (Adams Forward Bend Test).
- ¿Cómo se realiza? La persona se inclina lentamente hacia adelante, dejando los brazos colgando libremente y juntando las palmas de las manos (como si estuviera a punto de bucear), manteniendo las rodillas rectas.
- ¿Qué observar? En una columna con escoliosis, esta posición puede hacer visible una asimetría o prominencia en la espalda, conocida como giba o joroba. Esta prominencia costal o de la zona lumbar se debe a la rotación de las vértebras que acompaña a la curvatura lateral.
En casos más avanzados puede observarse manifestaciones visibles ya mencionadas, como son la prominencia costal o de escápula (la rotación vertebral puede causar que las costillas de un lado se proyecten más hacia atrás al inclinarse, o que una escápula sobresalga más que otra, .o la inclinación lateral del tronco (sucede en casos más pronunciados, se puede observar una inclinación evidente del tronco hacia un lado, incluso cuando la persona intenta pararse derecha).
En la mayoría de los casos la escoliosis no causa dolor ni molestias significativas. Esta ausencia de síntomas hace que muchos casos pase desapercibida, lo que subraya la importancia de la detección temprana mediante la observación regular de la postura y, ante cualquier sospecha, la consulta con un pediatra o un especialista en ortopedia. La intervención precoz a menudo puede prevenir el desarrollo de curvaturas severas que podrían requerir tratamientos más invasivos en el futuro.
¿Por qué es clave el diagnóstico y el seguimiento precoz de la escoliosis?
La adolescencia es un periodo crítico, ya que se trata de una etapa de crecimiento rápido, donde una curva leve puede progresar de forma significativa. Por ello, una revisión periódica (cada 6 meses o anual, dependiendo del caso) es recomendable en edades de riesgo.
El tratamiento y la necesidad de intervención dependen de varios factores: la magnitud de la curva, la edad del paciente, y su potencial de crecimiento. No todos los casos requieren cirugía; muchas escoliosis se controlan con medidas conservadoras.
Un diagnóstico temprano permite aplicar tratamientos menos invasivos (como el corsé) y reducir el riesgo de progresión. En cambio, si se descuida, la curvatura puede aumentar hasta niveles en los que la cirugía sea la única opción.
El papel clave del traumatólogo a domicilio en el tratamiento conservador
Las visitas periódicas del traumatólogo facilitan la pronta detección. También en estas consultas es posible detectar cualquier cambio en la magnitud de la curva, lo que permite ajustar el tratamiento. Nuestro servicio de traumatología pediátrica a domicilio en Madrid ofrece muchas ventajas:
- Al realizar la consulta en casa, el profesional puede observar al paciente en su entorno habitual, ver cómo se mueve o se sienta, y adaptar las recomendaciones al estilo de vida real.
- Para casos leves, el seguimiento mediante observación y en algunos casos pruebas de imagen, pueden realizarse también en el domicilio. En los casos en los que esté indicado el tratamiento con corsé, éste puede ajustarse y monitorizarse en la casa del paciente mediante revisiones periódicas..
- Reducción del estrés y comodidad para el paciente, especialmente en niños o adolescentes, evitando desplazamientos a clínicas o centros hospitalarios, lo que reduce ansiedad, facilita la constancia y mejora la experiencia general.
Más allá del tratamiento: prevención y manejo en el día a día
El mantenimiento de una postura corporal adecuada y el fortalecimiento de la musculatura de soporte de columna y abdomen son fundamentales a lo largo de todas las etapas de la vida para prevenir o mitigar problemas relacionados con la columna vertebral, como la escoliosis o el dolor lumbar.
La etapa infantil es clave para inculcar hábitos saludables que repercutirán en la salud postural futura.
- Educación postural constante: revisando postura al sentarse y caminar, enseñando al niño la importancia de sentarse con la espalda completamente apoyada en el respaldo de la silla, manteniendo los pies planos en el suelo o sobre un reposapiés. Al caminar, deben acostumbrarse a mantener los hombros relajados y la cabeza erguida, alineada con la columna vertebral. Se puede recurrir a juegos o recordatorios visuales para que lo interioricen de forma lúdica.
- Gestión del transporte de peso, especialmente con el uso de mochilas adecuadas. Es crucial evitar que el peso de la mochila exceda el 10-15% del peso corporal del niño. Se recomienda elegir mochilas con tirantes anchos y acolchados, y con una correa que se ajuste a la cintura para distribuir mejor la carga. Es fundamental que siempre lleven la mochila colgada en ambos hombros para evitar malas posturas, sobrecarga muscular y dolor.
- Promoción de la actividad física integral, practicando deportes como natación , baile o cualquier ejercicio moderado. La actividad física regular es esencial para desarrollar un buen tono muscular en el tronco (músculos paravertebrales y abdominales). Deportes simétricos como la natación son particularmente beneficiosos, ya que ejercitan ambos lados del cuerpo por igual. Se debe buscar un equilibrio, evitando el sedentarismo y también la especialización deportiva excesiva y temprana que pueda sobrecargar estructuras aún inmaduras.
En la adolescencia, las demandas laborales, el estudio y los hábitos tecnológicos introducen nuevos desafíos posturales que requieren atención específica.
- Fortalecimiento muscular del tronco y la musculatura lumbar: es la clave para prevenir un desgaste acelerado de la columna vertebral y dolor lumbar. Se recomienda el ejercicio de bajo impacto que se centra en la estabilidad y la fuerza profunda. Actividades como caminar (manteniendo un ritmo constante y una postura correcta), pilates, y la natación son excelentes opciones. Estos ejercicios ayudan a crear un corsé muscular natural que protege la columna.
- Control del peso corporal: El exceso de peso, especialmente la acumulación de grasa abdominal, desplaza el centro de gravedad del cuerpo hacia adelante, incrementando la lordosis lumbar (curvatura excesiva en la parte baja de la espalda) y sometiendo a las vértebras y discos a una tensión adicional. Mantener un peso saludable es un pilar fundamental en la prevención y alivio de las molestias de espalda.
- Cuidar la higiene postural diaria: Es vital ser consciente de la postura en las actividades cotidianas:
- Al estar sentado tantas horas, conviene utilizar sillas ergonómicas, asegurando que la pantalla del ordenador esté a la altura de los ojos (para evitar inclinar el cuello), y levantarse y estirar cada 30-45 minutos.
- Respecto al uso de dispositivos móviles, es conveniente sostener el móvil o la tablet a la altura de los ojos en lugar de inclinar la cabeza hacia abajo
- Al levantar objetos recuerda doblar las rodillas y mantener la espalda recta, utilizando la fuerza de las piernas, nunca curvando la espalda.
Es fundamental, además, cuidar el descanso, algunos tips son:
- Elegir un colchón de firmeza media que se adapte a las curvas naturales del cuerpo sin hundirse y una almohada que mantenga la cabeza alineada con la columna.
- Posturas para Dormir: La posición al dormir puede influir en el confort. Para personas diagnosticadas con escoliosis en «C» (una curva simple), a veces se recomienda dormir del lado contrario a la convexidad de la curva (el lado cóncavo abajo) para intentar «abrir» la curva durante el reposo. Sin embargo, este consejo es muy individualizado y siempre debe primar la comodidad y consultar al especialista (traumatólogo o fisioterapeuta) para obtener recomendaciones personalizadas basadas en el tipo y magnitud de su curva.
¿Tú o tu hijo presenta alguno de los signos descritos (asimetrías, inclinaciones, dolores)? No esperes a que el problema se agrave.
Solicita una evaluación a domicilio: una exploración especializada sin salir de casa puede marcar la diferencia. Contáctanos para una consulta personalizada, en la que es posible detectar precozmente la escoliosis y hacer un tratamiento y seguimiento adecuados.
¿Cuáles son las señales visuales de la escoliosis en niños?
Los signos más comunes incluyen hombros a diferentes alturas, un omóplato más prominente que el otro, la cintura desigual o que el cuerpo parezca inclinado hacia un lado. Es fundamental observarlos cuando están de pie y relajados.
¿Por qué es importante la detección temprana de la escoliosis?
Detectar la escoliosis durante la etapa de crecimiento permite iniciar tratamientos menos invasivos para corregir o frenar la curvatura antes de que la columna madure por completo, evitando en muchos casos complicaciones futuras.
¿En qué consiste la evaluación de traumatología a domicilio?
El especialista acude a casa para realizar un examen físico detallado de la columna del niño en un entorno tranquilo. Esto facilita el diagnóstico inicial y el seguimiento sin el estrés ni las esperas de un hospital.

