¿Cómo cuidar correctamente el cordón umbilical de tu recién nacido?
Dra. Isabel Miras Aguilar, especialista en Neonatología
¿Qué es el cordón umbilical y por qué hay que cuidarlo bien?
El muñón umbilical es lo que queda del cordón umbilical después de que se haya cortado tras el nacimiento. Durante el embarazo, el cordón umbilical hace de conexión vital entre la madre y el feto, transportando nutrientes y oxígeno. Se forma en las primeras semanas de gestación.
Al nacer el bebé, una vez que ha comenzado a respirar por sí mismo y el flujo de sangre a través del cordón ha cesado (o ha disminuido significativamente), el cordón se pinza y se corta. Este corte es indoloro para el bebé, ya que el cordón no contiene nervios. El muñón resultante, que mide aproximadamente 2-3 centímetros, se secará y caerá naturalmente en los días o semanas posteriores.
Mantener el cordón umbilical limpio y seco es crucial para prevenir infecciones. Una vez realizado el corte del cordón umbilical, éste puede ser una puerta de entrada para bacterias. La humedad favorece el crecimiento bacteriano, lo que aumenta el riesgo de una infección local conocida como onfalitis. Esta infección puede manifestarse con enrojecimiento, hinchazón, secreción purulenta y mal olor alrededor del muñón. Si la infección no se trata a tiempo, podría extenderse y causar problemas más graves, por lo que una higiene adecuada y un secado exhaustivo son las mejores medidas preventivas.

¿Cuándo se espera que se caiga el cordón umbilical?
Normalmente, la caída del cordón umbilical ocurre entre 5 y 15 días después del nacimiento del bebé. Este proceso es completamente natural y forma parte de la adaptación del recién nacido a la vida fuera del útero materno.
Durante este período, los padres pueden observar una serie de cambios en el cordón umbilical:
- Cambio de color: El cordón, que inicialmente es de un color blanquecino o azulado, irá cambiando a tonos amarillos, marrones e incluso negros a medida que se seca. Este cambio de color es una señal de que el proceso de desprendimiento está avanzando.
- Secado gradual: El cordón se irá secando progresivamente, volviéndose más duro y rígido. Esto es un indicio de que los vasos sanguíneos que lo componen se están cerrando y que ya no es necesario para la nutrición y oxigenación del bebé.
Es importante recordar que el cordón umbilical no debe ser manipulado ni forzado a desprenderse. Se caerá por sí solo cuando esté listo. Mientras tanto, es fundamental mantener la zona limpia y seca para prevenir infecciones. Si los padres observan signos de infección (enrojecimiento, hinchazón, secreción purulenta, mal olor) o si el cordón no se ha caído después de dos o tres semanas, deben consultar con el pediatra.

Cómo hacer la higiene del cordón umbilical paso a paso
Realizar la higiene del cordón umbilical es un procedimiento sencillo pero fundamental para asegurar una correcta cicatrización y prevenir infecciones. A continuación, te detallamos los pasos clave para cuidar el muñón de tu bebé de forma segura y eficaz
- Lávate siempre bien las manos antes de tocar la zona.
- Limpia sólo si está sucio: usa agua tibia y jabón neutro. No hace falta usar productos agresivos como alcohol.
- Seca muy bien la zona: después de limpiar, deja que el área se seque al aire unos minutos, o sécala con gasas limpias con suaves toques.
- Mantén el cordón libre del pañal: dobla el borde superior del pañal para que no roce ni cubra el cordó.
- Baños: se puede bañar al bebé completamente o limpiar su cuerpo con una esponja. Después del baño en todo caso hay que secar muy bien el cordón para que no quede húmedo.
Secado del cordón: “cura en seco” vs uso de antisépticos
La evidencia científica actual sugiere que la cura seca es el método más recomendable y efectivo para el cuidado del cordón umbilical en la mayoría de los neonatos. Este procedimiento es sencillo y se basa en la limpieza del cordón con agua y jabón neutro, seguida de un secado minucioso para asegurar que la zona permanezca completamente seca. El objetivo principal es prevenir infecciones y facilitar el desprendimiento natural del cordón.
El uso de diversos antisépticos, como la clorhexidina y el alcohol al 70% no han demostrado reducir significativamente la tasa de infecciones. De hecho, su aplicación podría incluso retrasar la caída del cordón umbilical, un proceso que suele ocurrir de forma espontánea entre los 5 y los 15 días posteriores al nacimiento. Por lo tanto, en la práctica clínica actual, se prioriza la simplicidad y la eficacia de la cura seca, reservando el uso de antisépticos para situaciones específicas o en contextos con mayores riesgos de infección.
Señales de alarma que no debes ignorar
Aunque el proceso de curación del cordón umbilical suele transcurrir sin complicaciones, es fundamental que los padres estén atentos a ciertas señales que podrían indicar una infección o un problema. Reconocer estas alarmas a tiempo permitirá buscar atención médica y prevenir complicaciones mayores. Presta especial atención si observas:
- Enrojecimiento creciente, hinchazón alrededor de la base del cordón.
- Secreción con mal olor, pus, fluidos amarillentos.
- Sangrado más allá de unas pocas gotas al desprenderse el cordón.
- Si el cordón no se cae después de 21 días sin señales de mejoría o si hay otros síntomas (fiebre, apneas, irritabilidad).
Cuidados tras la caída del cordón umbilical
Es normal que, tras la caída del cordón umbilical, la zona tratada presente cierta humedad o se formen costras en las etapas iniciales de curación. Este es un indicio natural del proceso de recuperación de la piel. Es de suma importancia que continúes con una rutina de limpieza y secado de la zona. Mantener la piel limpia ayuda a prevenir infecciones, mientras que asegurarte de que permanezca seca favorece una curación adecuada y minimiza el riesgo de complicaciones. Si observas cambios inusuales o tienes alguna preocupación, no dudes en consultar a un profesional de la salud.
Con la caída del cordón la zona comienza su proceso de cicatrización final, es fundamental proteger la delicada piel del bebé para evitar cualquier irritación. La ropa ajustada o los tejidos ásperos pueden rozar la zona del ombligo, causando enrojecimiento, molestias o incluso retrasando la curación. Por ello, se recomienda vestir al bebé con ropa holgada y de tejidos suaves y naturales, como el algodón. Esto permite que el aire circule libremente alrededor del ombligo, favoreciendo el secado y evitando la acumulación de humedad. Además, al cambiar el pañal, asegúrate de que el borde superior no roce la zona del ombligo. La clave es mantener el área cómoda y libre de fricciones para una recuperación óptima.
Por último, vigila la posible formación de un granuloma umbilical, que se presenta como un pequeño bulto rojizo en el ombligo. Es importante prestar atención a si este granuloma drena algún tipo de líquido claro. En caso de que observes su aparición o cualquier secreción, es fundamental que consultes de inmediato al pediatra para una evaluación y manejo adecuados.

