ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA

La leche debe ser la principal fuente de alimento durante el primer año de vida y debe ser exclusiva hasta los 6 meses si la lactancia es de leche materna.

Siempre que sea posible, se recomienda la leche materna por sus inmumerables ventajas: es la que mejor se adapta a las necesidades nutricionales y las características digestivas del lactante, transfiere inmunidad de madre a hijo, disminuye el riesgo de muerte súbita y favorece el vínculo entre la madre y el bebé.

Cuando se opta por lactancia artificial esta debe ser con fórmula de inicio (tipo 1) hasta los 6 meses, con fórmula de continuación (tipo 2) de los 6 a los 12 meses y con leche de crecimiento (tipo 3) o leche entera a partir de los 12 meses. Las fórmulas se deben dar igual que la leche materna, a demanda y respetando las necesidades del bebé.

No está justificado introducir nuevos alimentos antes de los 4 meses aunque tampoco es aconsejable hacerlo más allá de los 6 meses. La leche como alimento único a partir de los 6 meses no proporciona la energía y nutrientes suficientes y la falta de diversificación puede ser motivo de falta de apetito. Es una época muy válida para la educación del gusto y el conocimiento de los alimentos básicos que permitirán al bebé adaptarse a una alimentación equilibrada, variada y suficiente.

Todos los días deben tomar 500ml de leche y comer fruta, verdura, cereales y proteína (carne, pescado, huevo o legumbres). Lo ideal es que hagan una comida cada 4 horas y que no tengan la necesidad de alimentarse durante la noche. Aquellos bebés que toman lactancia materna pueden seguir tomando pecho antes de las comidas como alimento principal seguido de la alimentación complementaria (como su propio nombre indica, complementaria). Pero en aquellos que no son grandes comedores recomiendo dar el pecho como postre para que coman con más hambre. Las comidas recomendadas son:

  • Desayuno: papilla o biberón de cereales con leche materna, de fórmula o agua.

  • Comida: verdura con carne, pescado, huevo o legumbres.

  • Merienda: fruta.

  • Cena: papilla o biberón de cereales con leche materna, de fórmula o agua.

Una vez establecida la alimentación complementaria se recomienda mantener un aporte de 4-5 tomas de pecho o aproximadamente 500ml de leche al día.

CEREALES: Se introducen entre los 4 y 6 meses. Antes de los 6 meses serán sin gluten para evitar sensibilizaciones a esta proteína. El trigo, la avena, la cebada y el centeno contienen gluten pero el arroz y el maíz no. A partir de los 6 meses se puede introducir directamente el gluten (aunque no haya tomado nunca ningún tipo de cereales). El gluten se debe introducir siempre antes de los 7 meses.

Los cereales son un alimento muy calórico y existe riesgo de obesidad si se abusa de ellos. La cantidad que se introduzca irá en función del peso del niño. Habitualmente se introducen en la toma del desayuno y la cena. Se pueden dar en biberón o en forma de papilla mezclados con leche de fórmula, leche materna o agua. También existe la opción de darlos como merienda mezclados con la papilla de frutas.

Cuando el niño coma sólido se pueden dar en forma de pan, galleta, pasta o arroz a ser posible en su forma integral.

FRUTAS: Se empezará a partir de los 5-6 meses en forma de  papilla o chafadas. Deben emplearse frutas frescas variadas y de temporada introduciendolas de forma progresiva y haciendo diferentes mezclas si se quiere, para educar el gusto y evitar que el niño se aburra de comer siempre lo mismo.

No deben endulzarse con azúcar y se desaconseja mezclarla con galletas por el azúcar que contienen. En forma de zumo tienen alto contenido en fructosa y ningún aporte de fibra.

Las frutas normalmente se dan de merienda pero se pueden dar a cualquier otra hora como sustituto de una toma, entre tomas o como postre.

VERDURAS: Se irán introduciendo a partir de los 6 meses habitualmente al mediodía (almuerzo). Deben cocerse al vapor o con poca agua y aprovechar el caldo de cocción. No añadir sal ni caldos comerciales. Se recomienda añadir una cucharada de aceite de oliva en crudo.

Durante el primer año deben evitarse las coles, las verduras de hoja grande (acelgas, espinacas…), la remolacha y  los nabos (pueden darse pero de forma esporádica).

Una vez introducidas las verduras se puede comenzar a dar carne, pescado, huevo y legumbres. No se debe ofrecer carne y pescado o huevo en el mismo día por el exceso de proteínas. Se recomienda variar los ingredientes para que cada día haya un alimento rico en proteínas y hierro y para que el niño se vaya acostumbrando a probar diferentes sabores.

Ejemplo de papilla de verduras con pollo o pescado blanco: Hervir durante 20 minutos judías verdes, puerro, patata y pollo sin piel (más o menos medio muslo o contramuslo por ración) o un filete pequeño de pescado blanco y después triturar. No conservar más de 48 horas en la nevera. Se puede congelar en porciones diarias (excepto la patata) e ir sacandolas según necesidades. La cantidad aproximada por ración es de un bol de 250ml.

CARNE: 20-30 g/día. Pollo, pavo, ternera, conejo, cordero… Evitar las partes grasas de las mismas. No utilizar las carnes cazadas con plomo en niños menores de 6 años.

PESCADO: 30-40 g/día. Se debe congelar previamente para evitar el contacto con anisakis. Empezar con pescado blanco. El pescado azul se recomienda empezar a dar a partir del año y siempre pescados de pequeño tamaño (sardina, caballa, salmonete…). Los pescados azules de gran tamaño (pez espada, tiburón, atún rojo y lucio) contienen alto contenido en mercurio por lo que se desaconseja en menores de 3 años y debe limitarse a 50 g/semana en niños mayores de 3 años. Evitar el consumo de cabezas de crustáceos y cuerpos de cangrejo por el alto contenido en cadmio.

HUEVOS: Máximo 3 a la semana. Se introducirá primero la yema cocida y posteriormente la clara cocida (nunca crudos) añadiendolo a las verduras en sustitución de la carne/pescado/legumbres.

LEGUMBRES: Dos veces a la semanas. Garbanzos o lentejas dejándolas en remojo la noche anterior a su preparación y mejor si son germinadas para una mejor digestión. Se añaden a las verduras y sustituyen a la carne/pescado/huevo.

FRUTOS SECOS: Machacados a partir de los 6 meses. Nunca enteros por riesgo de atragantamiento.

YOGUR: Aquellos hechos con leche de continuación se pueden dar a partir de los 6 meses. A los 9 meses el yogur natural sin azúcar. El yogur se da como complemento o mezclado con la papilla de frutas de la merienda.

SAL: Antes de los 12 meses no se añadirá a las comidas.

LECHE DE VACA: A partir de los 12 meses como bebida principal sin exceder los 500ml diarios. La leche debe ser ENTERA por su aporte de vitaminas liposolubles y grasas. Antes del año se puede tomar en pequeñas cantidades formando parte de otros platos como salsas, bechamel, etc.

AGUA: Mientras el lactante recibe sólo leche materna o fórmula adaptada no requiere líquidos adicionales, salvo en situaciones extremas de calor o pérdidas aumentadas de líquidos (fiebre o diarrea). En cambio, ya que la alimentación complementaria supone una mayor carga renal de solutos, se le ofrecerá agua y será el niño quien se regule. Se le ofrecerá el mismo tipo de agua que toman los adultos sin necesidad de hervirla.

DULCES: Se desaconseja el consumo de azúcar y edulcorantes. La miel no debe introducirse antes del año por el riesgo de transmitir botulismo.

A partir de los 7-8 meses se puede ir introduciendo una cena suave (tortilla, pescado o filete de carne desmenuzado, croquetas… con algo de verdura). Valorar la cantidad de cena para dar más o menos (o no dar) cereales. Se aconseja continuar con leche antes de acostarse, es su rutina de sueño y, a veces, la manera de completar el medio litro de leche que necesita.

Debe mantenerse un horario regular de comidas, intentando que coman siempre a las mismas horas. Las primeras veces que se ofrece un alimento es muy habitual que lo rechace por lo que a veces hay que ofrecer varias veces antes de que muestre interés por alimentos nuevos. Si rechaza repetidamente un alimento, sustituir por otro del mismo grupo y volver a ofrecer pasadas unas semanas. No se debe obligar a comer, hay que respetar el apetito del niño. Se debe dar de comer en un ambiente tranquilo, sin estímulos que distraigan la atención del niño y sin prisas. No hacer juegos ni usar la televisión ni el móvil para distraerle ya que estos hacen que el niño deje de participar de forma activa en su alimentación. Es bueno que el niño participe, cogiendo y tocando los alimentos. Se recomienda comer en familia y, si muestra interés por la comida de los padres, ofrecerle salvo que exista riesgo de atragantamiento. Los líquidos se pueden dar en taza o en vaso a partir de los 6 meses. No dar bebidas azucaradas.

Evitar hasta los 3-4 años alimentos sólidos que puedan suponer un riesgo de atragantamiento como los frutos secos enteros, palomitas, uvas enteras, zanahorias crudas, etc.

Todo lo anterior son pautas y recomendaciones que ayudarán a guiar en la introducción de la alimentación complementaria. No hay una regla estricta, cada bebé y familia es un mundo y cada uno irá encontrando la mejor manera de alimentar a su bebé adaptándose a sus rutinas, gustos y costumbres.

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